Me callo porque ya no salen las palabras,
porque ya solo se queda el dolor.
Me callo porque me he perdido,
y a cambio de eso nada gané.
Me callo porque me sobran silencios,
porque no sé si me quedan sentimientos.
Demasiada energía derrochada en una sonrisa.
Me callo porque las cosas deben llegar a su fin,
porque me abandonaron mis sueños
y esas efímeras ganas, ahora, de vivir.
Me callo porque no sé cómo seguir,
porque lejos de mí está el punto y coma.
Porque mis miedos y mis temores
son mi canción cada día al despertar.
Porque si grito no hay nadie que escuche.
Porque si lloro no hay nadie que lo vea.
Porque si agonizo ya no hay nadie.
Me callo porque ya no sale el sol,
solo hay una nube negra al final del camino.
¿Sabes? Es difícil reconocer lo que soy,
dónde voy y todo aquello que tengo.
Simplemente, necesito callar(me)
E.M.A