Octava carta a ella

Me encanta sentir el trazo de tu figura en la desnuda rutina iluminada de bombillas. No lo admitiré, pero soy adicta a esa huella que me dejas. Cada segundo, cada día, me quedo anclada en tus labios, me quedo anclada en tu mirada. Necesito decirte que te extraño, aun en el refugio de mis brazos,…

Séptima carta a ella

Me gusta nuestro presente, me gusta el baile de nuestras sonrisas, el viaje de mis yemas por cada centímetro de tu historia. Me gusta. Somos la diferencia adaptada, el simple hecho de  masticar el desconcierto que rompe toda lógica. Y no, no me importa esta danza improvisada descubriendo el sabor de que sigo viva. El…

Sexta carta a ella

Simplemente nosotras, aquí estamos, como nunca pensé que estaríamos. Tú con el miedo de enseñarme el pasado trazado en tu piel, yo con las ganas de besarte tus temblores, de naufragar con besos por el mar de tus cicatrices. Y aquí estamos, desnudas en la voracidad de nuestro ser. Sigilo. Mero sigilo. Un roce con…

Quinta carta a ella

Todo ha cambiado. La sensación de nuestras vidas colisionando, el huracán de sentimientos que golpean mi estómago como el comienzo de una partida de billar. Me nublas, me enfadas, me desarmas, me vuelves loca… Todo ha cambiado. Tus besos quedan presos en los labios de mi tortura. Tu imagen, inamovible en cada uno de mis…

Cuarta carta a ella

Me enveneno. Me enveneno solo de tu imagen, de ese alcohol maldito de las dos de la mañana. Recados, decisiones inconscientes en otra discoteca descuidada. No sé cómo, pero lo conseguí, estoy ahí, a tu lado sin estarlo. Letras que ahora no logro escuchar, el roce de mis yemas en tu piel. Valor, instante predestinado…

Segunda carta a ella

Sigues ahí, mirándome… sin verme. Y yo, presa de tu presencia arropo la rutina de no tenerte. Sigo confundida. Pasos, lluvia, ruido de la noche que sucumbe a mis ansias. Los suspiros internos muerden el hambre cubierto de ensueños. Derrocho mis palabras en alcohol, en oídos de víboras que danzan a mi alrededor. Quiero tocarte,…

Primera carta a ella

El quebranto de un latido, recuerdo que retorna a mí como bumerán perdido. Cualquier sentimiento es cauteloso, velan a un nerviosismo disipado. El aire camuflado de aire, ese ruido en apogeo que pasa de puntillas de tu lado al mío. Tu sonrisa, desaliento instantáneo de apetito. Mi mirada, buscándote a escondidas entre conversaciones frívolas, entre…