Octava carta a ella

Me encanta sentir el trazo de tu figura en la desnuda rutina iluminada de bombillas. No lo admitiré, pero soy adicta a esa huella que me dejas. Cada segundo, cada día, me quedo anclada en tus labios, me quedo anclada en tu mirada. Necesito decirte que te extraño, aun en el refugio de mis brazos,…

Tres mil latidos y doscientos litros de sangre

Si pudiera ser la misma en dos mitades, amor, te vestiría con el mismo nerviosismo con el que me dejas desnudarte, limaría mis errores para que el tropiezo fuera suave y sería a la vez precipicio e impulso de todos tus miedos y sueños. (Elvira Sastre)

En un banco perdido

Y rezas… Y rezas para que el alcohol acabe filtrándose hasta el fondo y se convierta en tu mejor anestesia… Y entonces lo contemplas y cierras los ojos. Recuerdas lo que te hizo comprarlo. Recuerdas esa sensación de tu corazón galopando, tal vez repleto de todo lo que querías trasmitir. Recuerdas cuántas veces lo tuviste…

Siempre…

Puf… ¿Por dónde empezar? Empezaré por el principio…. Eres libre, soy libre. Somos cómplices de esta pura realidad. Sin embargo, desearé robarte tus quimeras en esas noches donde no me necesites y querré deslizarme en tus mañanas provocando los motivos de tu sonrisa… Desearé grabar mariposas en tu estómago y encender con ardor ese brillo…

Sexta carta a ella

Simplemente nosotras, aquí estamos, como nunca pensé que estaríamos. Tú con el miedo de enseñarme el pasado trazado en tu piel, yo con las ganas de besarte tus temblores, de naufragar con besos por el mar de tus cicatrices. Y aquí estamos, desnudas en la voracidad de nuestro ser. Sigilo. Mero sigilo. Un roce con…

Quinta carta a ella

Todo ha cambiado. La sensación de nuestras vidas colisionando, el huracán de sentimientos que golpean mi estómago como el comienzo de una partida de billar. Me nublas, me enfadas, me desarmas, me vuelves loca… Todo ha cambiado. Tus besos quedan presos en los labios de mi tortura. Tu imagen, inamovible en cada uno de mis…

Cuarta carta a ella

Me enveneno. Me enveneno solo de tu imagen, de ese alcohol maldito de las dos de la mañana. Recados, decisiones inconscientes en otra discoteca descuidada. No sé cómo, pero lo conseguí, estoy ahí, a tu lado sin estarlo. Letras que ahora no logro escuchar, el roce de mis yemas en tu piel. Valor, instante predestinado…

No queda nada más

No queda nada más que tus recuerdos, silencio que subyace al silencio, manos temblorosas en desapego. No queda nada más que palabras derrochadas, miradas que dejaron ya de mirar, simple música abandonada de jazz. No queda nada más que lágrimas perdidas, luz que atravesó noches y días, sueños que cayeron en perennidad. Tú, yo… No…

Soy yo

Nombras mi nombre, y aun no me conoces, buscas pecados o el sentido que lo roce. Proclamas lo tuyo, aun siendo mío, pues a tus ojos, ¿cuál será lo vivido? Temes o ríes al mismo tiempo, no sabes la razón de enamorar, y menos de abominar, sin embargo odias por amar. Dime qué hablas… y dime pues lo qué…

Enfermedad letal

Madre, la vida me está matando. La vida que tú me diste, conmigo está acabando. En mis ojos solo hay una realidad, ojos que al final nunca vieron la claridad. Padre, arrópame hoy, quítame este temblor, que ya solo vómito la sombra del dolor. En mi cuerpo todo se refleja, y poco a poco mi…