De vuelta de todo

Una aprende que no hay metas inalcanzables, hay objetivos que no merecen la pena. Que hay que abrir la ventana para que algunas malas decisiones se vayan con la brisa de la mañana. Que la muerte besa en los labios, el cuerpo y la esencia. Que si limpias los cristales, llueve. Que si sanas tu…

Octava carta a ella

Me encanta sentir el trazo de tu figura en la desnuda rutina iluminada de bombillas. No lo admitiré, pero soy adicta a esa huella que me dejas. Cada segundo, cada día, me quedo anclada en tus labios, me quedo anclada en tu mirada. Necesito decirte que te extraño, aun en el refugio de mis brazos,…

Con los suyos… en su pueblo

A veces solo queda esperar. De eso se trata, de esperar. Esperar a que el proyecto que tienes encima de la mesa salga bien. Esperar a mover tu agenda para ver a ese amigo que vuelve por fin del extranjero. Esperar que el invierno acabe y el calor empiece a inundar cada habitación de tu…

Tres mil latidos y doscientos litros de sangre

Si pudiera ser la misma en dos mitades, amor, te vestiría con el mismo nerviosismo con el que me dejas desnudarte, limaría mis errores para que el tropiezo fuera suave y sería a la vez precipicio e impulso de todos tus miedos y sueños. (Elvira Sastre)

En un banco perdido

Y rezas… Y rezas para que el alcohol acabe filtrándose hasta el fondo y se convierta en tu mejor anestesia… Y entonces lo contemplas y cierras los ojos. Recuerdas lo que te hizo comprarlo. Recuerdas esa sensación de tu corazón galopando, tal vez repleto de todo lo que querías trasmitir. Recuerdas cuántas veces lo tuviste…

Siempre…

Puf… ¿Por dónde empezar? Empezaré por el principio…. Eres libre, soy libre. Somos cómplices de esta pura realidad. Sin embargo, desearé robarte tus quimeras en esas noches donde no me necesites y querré deslizarme en tus mañanas provocando los motivos de tu sonrisa… Desearé grabar mariposas en tu estómago y encender con ardor ese brillo…

Sexta carta a ella

Simplemente nosotras, aquí estamos, como nunca pensé que estaríamos. Tú con el miedo de enseñarme el pasado trazado en tu piel, yo con las ganas de besarte tus temblores, de naufragar con besos por el mar de tus cicatrices. Y aquí estamos, desnudas en la voracidad de nuestro ser. Sigilo. Mero sigilo. Un roce con…

Punto muerto

Tú me miras, o quizá no. Nuestros retratos están inmunes en el olvido de aquellos latidos que sumergimos en sal. Silencio. Rompo los cristales de la jaula de nuestra rutina. Grito, o quizá no. Estoy cansada. Cansada de dibujar la primavera en nuestras tardes, de poner nuevos caminos en el recorrido de tu ser, de…

Quinta carta a ella

Todo ha cambiado. La sensación de nuestras vidas colisionando, el huracán de sentimientos que golpean mi estómago como el comienzo de una partida de billar. Me nublas, me enfadas, me desarmas, me vuelves loca… Todo ha cambiado. Tus besos quedan presos en los labios de mi tortura. Tu imagen, inamovible en cada uno de mis…

Cuarta carta a ella

Me enveneno. Me enveneno solo de tu imagen, de ese alcohol maldito de las dos de la mañana. Recados, decisiones inconscientes en otra discoteca descuidada. No sé cómo, pero lo conseguí, estoy ahí, a tu lado sin estarlo. Letras que ahora no logro escuchar, el roce de mis yemas en tu piel. Valor, instante predestinado…